Restablecer la normalidad en el sistema financiero para que llegue el crédito a las pymes y aumentar el número de emprendedores son dos condiciones indispensables para salir de la crisis y crear empleo dado que desde 2007 han desaparecido más de 180.000 empresas en España y la cuenta sigue engordando a pasos agigantados. Esta claro que las pymes están pidiendo a gritos que se simpliquen los trámites y exigencias para acceder a las líneas ICO y se amplíen este tipo de financiación para los emprendedores. Si el grifo permanece cortado y se ayuda a los grandes bancos mientras que se obliga a las pymes a que carguen con el peso de los impuestos, no vamos más que agudizar esta crítica situación.
Los pequeños empresarios reclaman que se ponga en marcha un Plan Estatal de Financiación donde se impulsen fuentes alternativas como el capital riesgo o los fondos de capital semilla privados o mixtos, el uso de sociedades de garantía y avales y los programas financieros específicos para promover la creación y el crecimiento de pymes con proyectos innovadores como los viveros tecnológicos, los spin-offs o los high techs. Además, se hace necesario armonizar de forma efectiva los los Puntos de Apoyo a Emprendedores partiendo de las actuales Ventanillas Únicas Empresariales que pongan a disposición de la empresa los servicios y la posibilidad de gestionar todos los trámites durante la vida empresarial, incluyendo el fomento de espíritu emprendedor, la creación de la empresa, la consolidación y la instalación en viveros. Sin olvidar, el desarrollo de programas de diagnóstico y apoyo personalizado por expertos en los dos primeros años de vida de cada empresas.
Las pymes necesitan contar con un marco legal que no desincentive las segundas oportunidades para quienes han sufrido algún fracaso empresarial, dentro de la Ley Concursal y, de una vez por todas, que puedan contar con un Estatuto de la PYME, que configure un marco jurídico, administrativo, fiscal, laboral y financiero que reconozca sus especificidades y necesidades diferenciales.
Todo esto significa que habría que apoyar la internacionalización con la potenciación de un Plan Estatal de Iniciación a la Exportación que profundice y mejore acciones de iniciación y consolidación tan exitosas como el PIPE (Plan de Iniciación a la Promoción Exterior) o el ILI (Iniciación a las Licitaciones Internacionales).
En todos estos profundos cambios no se puede dejar de lado todos los aspectos relacionados con la innovación. Todo un conjunto de estrategias que mejorarán la competitividad. Es urgencia urgente la creación de un Plan Estatal de Iniciación al Mundo Laboral mediante prácticas en empresas como el modelo Alemania, que facilite la incorporación de jóvenes al mercado laboral con formación práctica y teórica, simultáneamente dentro de un trabajo remunerado.
No podemos olvidar que tenemos que cuidar el tejido productivo español ya que está formado principalmente por empresas de pequeña dimensión y autónomos, que deben disponer de mejores condiciones para mejorar su competitividad, a través de una mayor internacionalización, innovación e incorporación de las tecnologías de las comunicaciones y procesos porque es nuestra principal vía de escape a la crisis y a la reducción de la elevada tasa de paro de la economía española.