"Es triste tener que elegir entre un ladrón y un loco". Nikos, conductor de autobús, no quiso revelar por quién había votado. Los electores griegos decidieron, según recuentos aún provisionales, favorecer ligeramente al "ladrón", ardorosamente patrocinado por la Unión Europea, por encima del "loco".
Leer artículo completo »