Nos hemos tragado sus películas con una mezcla de incredulidad y envidia, hemos admirado y deseado su miembro a partes iguales y nos hemos preguntado hasta la saciedad si era posible levantar en vilo aquellos 25 centímetros de longitud, hinchados y firmes como un tronco, durante horas de manera natural... Y la respuesta es no. No se puede. Al menos no eternamente.
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