No hay jugador en el Real Madrid que encarne más las ganas de luchar que Gonzalo Higuaín. El Pipa fue un luchador desde el día que aterrizó en Madrid, en diciembre de 2006. Franco Baldini, el que lo fichó, siempre dijo que en su mirada había un brillo especial: pasión por el fútbol y ganas de llegar.
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