La imagen de chico perfecto, dueño de su carrera, que sabe gestionar como nadie el éxito y la fama como uno de los mayores iconos que ha dado el rock, no siempre ilustró al verdadero Bruce Springsteen. Hubo una época que El jefe tuvo que recurrir a un terapeuta para combatir sus profundas depresiones.
Leer artículo completo »