En un concurso que suele primar el exceso y la lentejuela, la sueca Loreen se presentó descalza, despeinada, sola, con un vestuario sobrio, casi espartano, e iluminada de forma ténebre. "Nadie creía en esa puesta en escena, me decían que era friki", cuenta divertida la última ganadora de Eurovisión..
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