Uno de los principales indicadores económicos de esta crisis es el elevado número de empresas y familias que se han tenido que declarar en quiebra por no poder hacer frente a sus numerosas deudas. Lejos de estar empezando a mejorar, la situación va a peor. Según se ha sabido hoy a través de los nuevos datos del INE, el número de concursos de acreedores ha marcado un récord en el segundo trimestre del año alcanzando los 2.272, la cifra más alta desde que se inicia la serie histórica con el cambio de legislación de 2004. Este registro ha sido además un 28,6% superior al del mismo periodo de 2011. “La situación se está agravando y en su propio interés los bancos tienen que garantizar un mayor apoyo a empresas y familias”, considera el empresario y presidente de Reservasgays.com, Javier Checa.
Ya es de sobra conocido que el sistema bancario español está pasando una etapa delicada. El estallido de la burbuja inmobiliaria les ha dejado con los fondos muy tocados pero, a juicio de Checa, esta situación no debería desembocar en una falta de liquidez tan abrumadora. Mantener sus compromisos de pago con sus acreedores no puede paralizar la actividad principal de cualquier entidad financiera, que es conceder crédito. “No se trata de pedir que los bancos perdonen las deudas de sus clientes, sino de que renegocien las condiciones”, señala el empresario, que considera que una mayor flexibilidad en las cláusulas permitiría salvar a muchas empresas y garantizaría un nivel de vida aceptable para muchas familias. “Estas medidas traerían beneficios a toda la sociedad, ya que permitirían una reactivación de la economía”, defiende Checa, que advierte que la recuperación sería muy lenta pero que es la única salida viable para muchos afectados.
La flexibilidad para afrontar los pagos ya contraídos permitiría reducir las cantidades adeudadas y también los índices de morosidad, otro de los indicadores que traen de cabeza a bancos y cajas. “Los préstamos europeos para sanear la banca deberían servir para que las entidades puedan asumir estas nuevas condiciones”, resalta Checa, que advierte que estas medidas son solo la mitad del problema. “No basta con renegociar los préstamos que ya están concedidos, sino que habrá que buscar nuevos mecanismos para facilitar el acceso al crédito con las debidas garantías”, concluye. Solo de esta manera se puede garantizar el retorno a la senda del crecimiento.