La ciencia, la investigación, el deporte o el patrimonio histórico y cultural son algunos de los asuntos más importantes por los que los países del mundo compiten por estar por delante, los primeros, a la vanguardia. En el siglo XXI se está disputando una carrera por los derechos civiles de millones de personas en el mundo, una especie de competición a nivel internacional por entrar en las páginas de la Historia.
El matrimonio igualitario o matrimonio gay es a estas alturas imparable. En 2012, ya son once los países que, en la totalidad de sus territorios, han aprobado el matrimonio entre personas del mismo sexo. Fue en 2001 cuando Países Bajos abrió esta valiente carrera en el Mundo, que ha sido continuada durante la década por Bélgica (2003), España y Canadá (2005), Sudáfrica (2006), Noruega y Suecia (2009), Portugal, Islandia y Argentina (2010), y Dinamarca (2012). Francia y Colombia podrían ser los siguientes, países en los que podría entrar en vigor en 2013, así como en Reino Unido en 2015.
La carrera continúa, y no hay nada que la detenga. Que una nación legisle a favor del matrimonio igualitario es síntoma de avance, que repercute también económicamente a favor del propio país. Cada vez que una nueva nación aprueba el matrimonio gay, los titulares en la prensa se multiplican, y contribuye a generar una imagen positiva para el país, un destino turístico más “amigable”.
En los próximos años viviremos una auténtica revolución social, en la que el matrimonio saldrá reforzado como la unión de dos personas independientemente de su sexo. Más y más países se sumarán a este carro que no ha hecho más que arrancar.