La publicidad en los canales de difusión tradicionales es normalmente para las nuevas empresas una forma costosa de darse a conocer. Los emprendedores que necesitan promocionar sus proyectos se ven en muchas ocasiones imposibilitados para hacerlo por estas vías, por falta de presupuesto durante los primeros meses de andadura de la actividad.
Las nuevas tecnologías se ponen cada vez más del lado del pequeño empresario y le permite, con un coste mucho más asequible, llegar al cliente. Con una pequeña inversión en una estrategia de marketing bien planeada, una nueva marca puede conseguir sus primeros objetivos de posicionamiento.
Aunque la competencia es cada vez más feroz en este mercado, no hay que dejar de invertir en visibilidad en Internet. Cuanto mayor presencia tenga nuestra marca en la red, mayor será el retorno. A nivel comercial, una empresa de reciente creación tiene que comenzar por tener presencia en las redes sociales, así como conseguir que otras con mayor posicionamiento y experiencia la recomienden y enlacen.